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Lima.- HACE cuatro años era él quien saltaba desde la plataforma de 10 metros y ahora es el que “dicta” las órdenes desde el borde de la piscina en el Centro Acuático, sede del clavados de estos Juegos Panamericanos.
No es justo ser absoluta sin todos los datos, pero es casi seguro de que pocos han tenido un cambio de rol tan notable en tan poco tiempo: de estrella del equipo cubano a jefe de entrenadores.
En Barranquilla 2018 vivió su estreno a ese nivel y ahora lo hace en unas citas en la que fue dos veces campeón, en Río 2007 desde la plataforma individual y en Toronto 2015 como pareja de Jeinkler Aguirre en el sincronizado.
Pero no ha sido este el único cambio para Guerra en el actual ciclo, también anda disfrutando como en las nubes por su reciente paternidad, y asegura que solo por esa razón ya es un hombre mucho más maduro.
Aunque siempre ha sido reservado con sus temas personales, esta vez anda feliz y enseña las fotos del que ya llama su mayor trofeo, el más grande de sus éxitos, y tras verle brillar los ojos cuando dice cosas así, viene entonces el rápido diálogo sobre su debut panamericano como entrenador.
¿Cuál es la impresión más fuerte que sientes ahora como entrenador aquí?
Genera mucha ansiedad. Todavía me queda el eso de que quisiera subirme yo y hacer los saltos… sobre todo cuando los veo cometiendo errores tan simples que se pueden evitar.
Es un grupo demasiado joven, exceptuando a Jeinkler, a lo mejor es muy pronto para resultados a este nivel…
Puede ser… pero confío en que el colectivo de entrenadores que está haciendo un buen trabajo con esta generación tan joven y espero que en años venideros se empiece a ver este trabajo.
¿Es mucho más el compromiso ahora como jefe técnico?
Mucha responsabilidad, por suerte Lino (Socorro, el técnico que le llevó a todos sus resultados) venía entrenándome para eso desde hace mucho, estuve muy pegado a él aprendiendo de todo lo que hacía y cómo lo hacía. Me aconsejaba y pues se te pega mucho de eso.
¿Comprendes ahora cosas que antes te parecían “rabietas”?
Ahora entiendo los resabios, el porqué se ponía tan exigente con alguna cosas que entonces yo no las veía para nada complicadas, y ahora estoy viendo cuánto influyen a ese enfoque del jefe que tiene que estar en todo, para evitar los problemas que te puedan afectar y romper la hegemonía del equipo, pero como te decía me voy adaptando.
¿Y lo podrás hacer?
Si pude tirarme de 10 metros puedo con esto…
¿Es muy diferente la vida ahora en la Villa Panamericana para ti?
Antes como atleta tenía muchas restricciones, Erick (Fornaris) y yo fuimos atletas anti reglas… y ahora ya todo es mucho más relajado, también es quizás que he madurado, mi función lo requiere y ya soy papá...
¿Qué es lo que más te inspira?
El deseo de querer hacerlo bien, de querer formar y sacar adelante una generación como lo hicieron conmigo. Eso exige que uno crezca que aprenda cada día más, estudio mucho, como nunca antes.
Entonces no es tan difícil ser entrenador…
Visto desde mi punto de vista es mucho más simple de lo que parece…
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