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Lima.- HOY cumple 30 años de edad Jorge Félix Álvarez, flamante campeón de la pistola tiro rápido a 25 metros en los XVIII Juegos Panamericanos.
Su celebración, en grande, comenzó hace un par de días en el Polígono de la Base Aérea Las Palmas, sitio en que tocó la gloria y ofreció a su país una alegría inolvidable.
JIT pudo dialogar con este joven de notable puntería y obtener un testimonio que devolvemos ahora como “velita” de cumpleaños.
Pudiste vencer acá a Leuris Pupo, un campeón olímpico y panamericano…
Ser compañero de Pupo es algo increíble, competir junto a él, aprender de él todos los días es grandioso. Hacer oro y plata para Cuba a su lado resulta lo más grande que he hecho en mi carrera, y probablemente lo máximo que voy a poder hacer.
Mucha presión en esa final…
Toda competencia genera una gran presión, a eso no se acostumbra nadie nunca. Pasen los años que pasen, estás temblando en la línea de tiro. En controlar eso te van los resultados.
Al inicio de la serie por las medallas algunos disparos no hicieron diana…
Fue a causa de eso mismo. A todos los rivales les pasó. Iniciar siempre resulta complicado, y más para mí esta vez, pues fui el sexto en el orden, así que escuchaba las tiradas anteriores y debía trabajar sicológicamente para que no me afectaran. Ya después uno se adapta al calor de la competencia y avanza.
¿Cómo fue ese momento de decidir el título a tu favor?
El oro no era mi objetivo principal, sino hacer el trabajo técnico y obtener la plaza olímpica para acompañar a Pupo y tirar juntos en Tokio 2020. Esa sería mi mayor felicidad.
Cuando el peruano Marko Carrillo quedó en bronce, para mí había terminado la final. Oro y plata para Cuba era la felicidad. Ya no importa si él o yo subía a lo más alto. Esa última serie fue de compromiso, para cumplir con la competencia, pero no me interesaba hacerla.
¿El bronce en la Copa del Mundo de Múnich 2018 fue el anuncio de que triunfos como este podían llegarte?
Fue como abrir las puertas a nuevos resultados, a creer que era posible alcanzarlos pese a las dificultades que afrontamos en el entrenamiento por las carencias materiales. Entendí que podía imponerme y no solo porque Pupo lo hizo antes y es muestra viviente de ello.
¿Qué significó el abrazo de celebración con Pupo y el profesor Meinardo Torres al término del evento?
Agradecimiento, alegría, saber que cumplimos lo que vinimos a hacer a Lima. Siento orgullo por poder competir al lado de Pupo, y por aprender de él y de Meinardo. Ese abrazo expresó la felicidad de compartir con ellos este premio.
Qué sensación te genera el boleto olímpico obtenido para Tokio 2020…
Más compromiso, más sacrificio, y la posibilidad de seguir avanzando junto a Pupo.
Tu mamá Clara Llanes tiene mucho que ver con esta gloria…
Empecé en el deporte gracias a ella. Trabajó más de 30 años en el Polígono Enrique Borbonet y yo me crie allí prácticamente. Asistí a los Juegos Panamericanos de La Habana 1991 con apenas dos años de edad. Corrí por todo aquello, según me cuentan.
Mis conocimientos sobre el tiro empezaron por mi madre. Todavía hoy me enseña cómo entrenar, cómo pensar, cómo conducirme en la vida. Le debo lo que soy.
La estrategia de preparación pareció funcionar…
El apoyo del Inder al tiro en esta oportunidad ha sido increíble. Hicimos una de las mejores preparaciones desde que estoy en el deporte, en términos de recursos, competencias y bases de entrenamiento.
Pupo y yo estuvimos aquí por casi tres meses, invitados por la federación peruana. Nos dieron mucho apoyo para realizar un entrenamiento acorde a los juegos panamericanos que se avecinaban.
Ustedes reciprocaron muy bien el gesto al parecer…
Claro, ayudamos al equipo peruano a prepararse y elevar su nivel. Y ahí está el resultado: nunca habían alcanzado una final panamericana y menos el bronce de Carrillo. En eso está también el esfuerzo nuestro y en particular del profesor Meinardo Torres.
Felicidades dobles…
Gracias.
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