Buscador:
José Raúl Capablanca: nacido para genio

Un hombre adelantado a su tiempo que supo entender el juego ciencia de una manera diferente.


Por: Eyleen Ríos López
(eyleenrios@inder.cu)
martes, 19 de noviembre de 2019 10:57 AM



Foto: JIT Colaborador

La Habana.- INNUMERABLES cuartillas se han dedicado a ensalzar la figura de quienes han trascendido a su tiempo, pero siempre existe una arista diferente para hablar de aquellos que brillaron desde sus talentos y son referencia para quienes llegaron luego.

Un claro ejemplo es José Raúl Capablanca, bendecido por la genialidad para el ajedrez y orgullo de Cuba y La Habana, tierra en que nació hace hoy 131 años.

Aunque mucho se ha descrito de quien fuera el tercer campeón mundial de la historia, entre 1921 y 1927, un hombre adelantado a su tiempo que supo entender el juego ciencia de una manera diferente, con gran carga de lógica y buscando siempre la manera más sencilla de resolver las situaciones.

Quizás fue ese su mayor legado. Enfrentó el reto de cada duelo desde su manera más simple, aplicó los principios del complicado juego con cánones diferentes a los seguidos por sus contemporáneos y no es causal que hayan opinado de él: «En sus partidas predominaba una tendencia a la sencillez, y en esta sencillez existía una belleza única, genuinamente profunda».

Así dijo en su momento el soviético Mijail Botvinnik, monarca del planeta en más de una ocasión entre 1948 y 1963, uno de sus más reconocidos admiradores y con declarada influencia de Capablanca en su estilo.

Otro grande de los trebejos, para muchos el más inmenso de todos, el ruso Garry Kasparov, tampoco se privó de elogiar al cubano cuando aseguró que «casi no hacía nada y trabajaba mucho menos que otros jugadores, lo que no le impidió ganar los torneos y encuentros más importantes, manteniéndose invicto durante años. ¿No es esta una indicación de talento ilimitado, de indudable genio ajedrecístico».

Faltarían muchas líneas para seguir recordando los tantos elogios provocados por el hombre que ganó la medalla de oro para Cuba como primer tablero en la Olimpiada Mundial de 1939, quien recibió por sus partidas 19 premios de belleza en toda su carrera y además nunca perdió un duelo llevando las piezas blancas y dependiendo de la apertura Ruy López.

Capablanca es también recordado como un hombre hermoso, galán de su época, irresistible para las mujeres y amante del dominó y las cartas, caballeroso con sus contrarios, pero letal frente al tablero y diplomático de carrera.

Países como Rusia, Francia y Estados Unidos fueron en diferentes momentos de su vida los sitios en que simultaneó la diplomacia y el ajedrez, incluso en el último le sorprendió la muerte aquel fatídico 8 de marzo de 1942, cuando apenas tenía 53 años de edad.

Pero en realidad solo desapareció físicamente. Capablanca nunca dejará de existir, es de los pocos elegidos para convertirse en universales y mencionados con orgullo desde esta pequeña Isla que le vio nacer.